Infidelidad: ¿podríamos superarla?

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La infidelidad deja una cicatriz emocional, pero también es posible recuperar una relación totalmente gratificante. Nos los explica la psicóloga Patricia Álvarez.
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[vc_row][vc_column width=»2/3″][vc_column_text]Hace unos meses, un spot publicitario de cierta entidad bancaria hablaba en clave de humor sobre qué era o no infidelidad mientras sonaba de fondo el pegadizo estribillo de Sandro Giacobbe “No lo volveré a hacer más…”. Dejando a un lado el humor, lo cierto es que, en los últimos años, la línea roja entre lo que se considera o no infidelidad es cada vez más difusa.

Así, a lo que tradicionalmente se consideraba infidelidad -tener relaciones sexuales fuera de la pareja- se añaden ahora otras situaciones en las que se mantiene un contacto emocional intenso, coqueteando o compartiendo aspectos íntimos, con una tercera persona, por ejemplo, del trabajo o del vecindario, y que no tiene por qué implicar relaciones sexuales.

La línea roja entre lo que se considera o no infidelidad es cada vez más difusa».

Por ello, es curioso que aunque uno de los pilares sobre el que se construyen la inmensa mayoría de las parejas que mantienen una relación estable es la fidelidad y la lealtad al compromiso exclusivo que implica, las parejas raramente hablan explícitamente de lo que cada uno considera ser infiel, no solo sexualmente, sino y sobre todo, emocionalmente.

En cualquier caso, un aspecto importante de la infidelidad, sea ésta del tipo que sea, es el hecho de que en general se crea un secreto, un engaño, lo que implica una traición a la sinceridad pactada tácitamente y que supone, si se desvela, la ruptura de la confianza sobre la que se establece toda relación de pareja.

Encuentro en la fotocopiadora

Una mañana en la que Elena acude a la fotocopiadora coincide con un compañero de trabajo recién llegado con el que inicia una agradable charla. Posteriormente, Elena piensa en este rato tan agradable con su compañero y en que hace tiempo que no mantiene una conversación así con su pareja. Valora que debería hablar con su pareja sobre el tiempo que hace que no tienen buenos momentos juntos, pero también que si lo hace podría ser un motivo de discusión, por lo que decide quedarse callada. Conforme pasan los días, Elena vuelve a coincidir otras veces con este compañero y de nuevo hablan muy gratamente, envolviéndose poco a poco en compartir aspectos cada vez más íntimos sobre sí mismos y sus relaciones. Al tiempo, pasan a intercambiarse algunos whatsapps fuera de horas de trabajo. Elena oculta esto a su pareja por varios motivos: principalmente, para no herirle, pero también para evitar un conflicto y para disfrutar en su trabajo de un buen rato porque “total, tampoco está pasando nada”. Al cabo de unos meses, Elena se descubre a sí misma con cierta culpa esperando con ilusión la llegada del lunes, cambiando su agenda para coincidir con su compañero de trabajo, vistiéndose cada mañana para él y fantaseando con cómo sería tener una relación con este chico.

Cuando en una relación de pareja se descubre la infidelidad generalmente tiene consecuencias devastadoras. Para quien ha sido traicionado el sufrimiento emocional es enorme. El desconsuelo y los pensamientos reiterados sobre la traición, la rabia y la vergüenza pueden ser tan abrumadores e incontrolables que pueden interferir en su vida cotidiana. Es posible que intente evitar a la pareja como una forma de protegerse de ese sufrimiento, preguntarle obsesivamente indagando en lo que ha pasado, mantener una férrea vigilancia de sus movimientos para asegurarse de que el affaire se ha acabado. Este estado de irritación y tristeza permanente empañará cualquier intento de comunicación de su pareja.

Para quien ha incumplido el pacto de fidelidad, los sentimientos predominantes son la culpa, el autodesprecio, el vacío, la vergüenza y, a veces, una sensación de liberación por haberse descubierto el secreto y la impresión de que la infidelidad no ha sido algo positivo.

El después de la infidelidad

Tras la infidelidad, una de las primeras preguntas que se hacen las parejas es si es posible o no recuperar el amor que se ha visto quebrado y la confianza perdida. No todas las parejas en las que ha habido una infidelidad se separan, es posible recuperar una relación totalmente gratificante salvo que no haya cooperación de uno de los miembros o que el dolor de la traición sea demasiado grande para dominarlo. No obstante, el proceso de reconciliación es difícil y está lleno de altibajos, siendo necesaria muchas veces la ayuda profesional.

La infidelidad es una manera problemática de intentar suplir una necesidad a nivel de pareja»

Es importante conocer que, aunque una relación de pareja satisfactoria no protege de una infidelidad, generalmente la infidelidad es indicadora de que la pareja como conjunto necesita “algo más” o “algo diferente” en su relación, siendo la infidelidad una manera problemática de intentar suplir una necesidad a nivel de pareja. Es por esto que una vez superada la fase de montaña rusa, de tormentas emocionales entre la pareja, debe reflexionarse y tratar de entender, buscando el significado de lo que ha ocurrido: quizá habíamos caído en la monotonía y la rutina; quizá nos habíamos alejado; quizá no me siento valorada, escuchada o entendida; quizá he dejado de querer a mi pareja o, quizá pasaba por un momento de inseguridad personal.

El camino tanto para continuar como no la relación es el perdón. Junto con el proceso de pedir perdón a la pareja por el daño causado y que ésta decida perdonar, perdonarse a sí mismo es también una tarea que ha de hacerse. Aunque una infidelidad nunca se olvida, si se decide continuar la relación, no se puede seguir pasando factura indefinidamente por el error cometido, mostrando desconfianza, culpa o resentimiento al menor conflicto; tampoco recrearse en la infidelidad y desear conocer o desvelar todos los detalles, ni hacer comparaciones entre lo que pudo ver en la otra persona y uno mismo; ni tampoco con un temor perpetuo a que la pareja herida busque como despecho devolver el agravio.

En las parejas que se reconcilian, la infidelidad dejará una cicatriz emocional que puede provocar una nueva turbación ante cualquier situación o pensamiento determinado. No obstante, generalmente estas parejas llegan a fortalecer su relación, mejoran su comunicación, alcanzan una mayor intimidad, desarrollan una mayor asertividad negociando sus prioridades personales, de pareja y familiares, y se cuidan más, consiguiendo una relación de pareja mucho más satisfactoria que antes.

Durante este camino de reconciliación, será imprescindible respetar el dolor y los tiempos de cada uno, especialmente de quien ha sido engañado, para ir poco a poco buscando resolver juntos ese “algo más” o “algo diferente” que necesitaba nuestra relación de pareja, haciendo planes, creando un nuevo proyecto común, una nueva ilusión. En definitiva, mirando juntos hacia delante.

Patricia Álvarez García
Psicóloga, mediadora y cotitular de ÁLVAREZ & COLÁS.[/vc_column_text][vc_single_image image=»68456″ border_color=»grey» img_link_target=»_self» img_size=»full» img_link=»https://www.elbalcondemateo.es/?s=Alvarez+y+colas+»][/vc_column][vc_column width=»1/3″][vc_column_text]Patricia Álvarez
Psicóloga Despacho Álvarez & Colás 

Patricia Álvarez García, es psicóloga,  mediadora y cotitular del despacho de ÁLVAREZ & COLÁS (Hermanos Moroy -Pasaje de los leones-, 8. 3º E), un despacho especializado en materia de pareja y familia, que presta asistencia psicológica y/o legal en problemas de pareja, conflictos personales o familiares, y procesos de ruptura, separación y divorcio, siendo un referente en La Rioja en el ejercicio conjunto de la Psicología y la Abogacía para aquellos casos que requieran de un abordaje interdisciplinar.

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