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«Gritar nos aleja de nuestros hijos: es obediencia por miedo»

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Laura Monge, autora de 'Educar sin gritos', considera que el ritmo frenético hace que abusemos del grito; sin embargo, solo solucionan los conflictos del momento, no sirven para educar.

Haz memoria: ¿cuándo ha sido la última vez que le has gritado? ¿Recuerdas si te has sentido mejor después de hacerlo? Si la respuesta a esta última pregunta es «no» puedes seguir leyendo esta entrevista.

Laura Monge es autora del libro ‘Educar sin gritos’, un manual repleto de ideas y alternativas al consabido chillo. Este sábado 10 de noviembre estará en Logroño para presentarlo en la librería Santos Ochoa de Calvo Sotelo, a las 12 horas, y para ofrecernos algunos trucos y recomendaciones a las familias con hijas e hijos de 2 a 12 años.

Charlamos con ella, doctora en Farmacia, máster en Neuropsicología, Inteligencias Múltiples y Mindfulness, máster en Formación del Profesorado de Educación Secundaria y Bachiller, y madre de 5 hijos.

El Balcón de Mateo (EBM): Primera cuestión, simple y evidente: ¿por qué no debemos gritar a los niños? 

Laura Monge (LM): Hay muchas razones, pero la más importante es que cuando les gritamos nos temen. Si nos obedecen es, únicamente, porque tienen miedo. Puede ser efectivo a corto plazo, pero a la larga se necesitan más y más gritos. Y gritar nos aleja de nuestros hijos, sobre todo cuando llegan a la adolescencia. No sirven para educar. Si a mi no me gusta que me griten, ¿por qué voy a hacérselo yo?

[quote color=»#000000″ arrow=»yes» align=»right»] Si a mi no me gusta que me griten, ¿por qué voy a hacérselo yo?[/quote]

EBM: ¿Qué hay de aquello de que a veces un grito es más efectivo que mil razonamientos?

LM: Es cierto dependiendo del resultado que queramos conseguir. Por ejemplo, si queremos que tomen el hábito de hacerse la cama, un grito solo va a servir para que la hagan ese día. ¿No es mejor invertir tiempo, con juegos, por ejemplo, para que adquieran el hábito y la hagan diariamente? También está el tema de que nosotros somos su referente: si tú gritas, ellos también lo van a hacer en el futuro.

EBM: Algunos pensarán que hay ciertos momentos en los que un grito es inevitable. 

LM: Bueno, a mi también se me escapa alguno de vez en cuando (risas). Pero se trata de adquirir un nuevo hábito y que prevalezca sobre el anterior. De reducir al máximo los gritos, no de martirizarse si un día, por cualquier motivo, se te escapa uno. Además, siempre existe la oportunidad de pedir perdón. En cualquier caso, no gritar no significa que en una casa no existan normas y límites, sino más bien al contrario. Que existan normas, que sean firmes y que todos las tengan bien interiorizadas va a ayudar a reducir los chillos y los malos modos.

[quote color=»#000000″ arrow=»yes» align=»right»] No gritar no significa que en casa no existan límites y normas y que estos sean firmes.[/quote]

EBM: ¿Es su libro esa varita mágica que todas las familias buscamos? 

LM: Para nada. Porque cada familia, cada niña y niño son diferentes. ‘Educar sin gritos’ está plagado desde el principio hasta el final de casos prácticos, pero no todos sirven a cualquier persona. Es un manual que debemos leer despacito, poner en marcha aquellos consejos que se puedan adaptar mejor a tu problema y seguir leyendo.

EBM: ¿Qué hacer cuando notamos que el grito está a punto? 

LM: Lo importante es adelantarse a las situaciones. No se trata de ir apagando fuegos, sino de planificar las situaciones más conflictivas, es decir, traer el futuro al presente. Y para ello el libro ofrece muchas herramientas: juegos para aprender rutinas, para colaborar en casa, para mejorar la convivencia; frases para motivarles, tablas con ejercicios… También incluye dos capítulos para conocer mejor el funcionamiento del cerebro infantil, que no es para nada como el del adulto.

EBM: ¿Crees que se abusa del grito? 

LM: Creo que vivimos a un ritmo frenético y cuando volvemos a casa nuestra paciencia está ya al límite. No tenemos tiempo de pararnos a pensar en la raíz de una mala cara, contestación o desobediencia: ¿por qué le pega constantemente a su hermano? ¿por qué lleva diez minutos buscando el lapicero…? Y la inercia nos lleva al grito. Así que sí, creo que se abusa del grito. Pero la buena noticia es que hay muchos padres y madres que quieren cambiarlo.

EBM: Y para eso tenemos este libro y también la plataforma de contenidos online: mistrucosparaeducar.com. Muchas gracias Laura.

EducarSinGritos Laura Monge

 

 

 

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