Navidad y contenedor marrón: cómo separar bien los restos orgánicos cuando más residuos generamos

La Navidad es una época de encuentros, comidas familiares y celebraciones. Y también, aunque no siempre lo pensemos, de muchos residuos orgánicos. Restos de comidas, cáscaras, servilletas manchadas, posos de café… Durante estas semanas, el contenedor marrón cobra más protagonismo que nunca.

Separar bien estos residuos no es un gesto simbólico ni una moda reciente. Es una acción imprescindible para que el sistema de reciclaje funcione y para que los restos orgánicos puedan transformarse en un recurso útil: el compost.

Cuando los residuos llegan mezclados a las plantas de tratamiento, no existe tecnología capaz de separarlos correctamente, especialmente en el caso de la materia orgánica. Si no se separa bien en casa, el reciclaje se vuelve técnicamente inviable y mucho más costoso.

En el caso del contenedor marrón, una mala separación no solo estropea el compost final, sino que puede generar problemas ambientales, riesgos para la salud y un aumento del gasto público. Por eso, especialmente en fechas como la Navidad, es clave tener claro qué va y qué no va.

Qué sí va al contenedor marrón

El contenedor marrón está destinado a residuos orgánicos biodegradables, entre ellos:

  • Restos de comida de cualquier tipo: frutas, verduras, carne, pescado, huesos, espinas, pan, bollería, comida cocinada o caducada.
  • Cáscaras: de huevo, frutos secos o marisco.
  • Posos de café e infusiones.
  • Servilletas y papel de cocina manchados de comida o aceite.
  • Tapones de corcho, palillos y palos de helado.
  • Flores, ramos y pequeños restos de jardinería doméstica.

En resumen: todo resto de comida, sea el que sea, siempre que esté bien separado.

Qué no debe ir nunca al marrón (aunque lo parezca)

Uno de los principales problemas del contenedor marrón son los llamados impropios, residuos que no deberían estar ahí. Algunos generan dudas frecuentes, especialmente en fechas navideñas:

Nunca al marrón:

  • Envases de plástico, latas y briks (van al amarillo).
  • Vidrio (iglú verde).
  • Papel y cartón limpios (azul).
  • Objetos como perchas, juguetes, cristales rotos o textiles (fracción resto).

Tampoco van al marrón, aunque parezcan orgánicos:

  • Arena y excrementos de mascotas.
  • Cenizas y colillas.
  • Compresas, pañales y toallitas.
  • Pelo y restos de barrido.
  • Cápsulas de café sin vaciar.
  • Aceite usado, caldos, sopas, salsas o líquidos alimenticios.

Estos residuos contaminan el compost, dificultan el proceso de descomposición, pueden dañar la maquinaria y elevan los costes del tratamiento.

Bolsas compostables: una clave que marca la diferencia

El uso de bolsas compostables no es un detalle menor. Las bolsas de plástico convencional no se degradan al mismo ritmo que la materia orgánica y acaban convirtiéndose en microplásticos que contaminan el suelo y los cultivos.

Las bolsas compostables, fabricadas con materiales de origen vegetal, se degradan junto a los restos de comida, integrándose sin problemas en el compost final. Su coste anual para una familia media es reducido y cada vez más accesible.

Si no se dispone de una bolsa compostable, es preferible vaciar los restos directamente en el contenedor marrón antes que usar una bolsa de plástico.

¿Cómo se separa en La Rioja?

Los datos son positivos. En La Rioja, el contenido del contenedor marrón es actualmente un 90 % correcto en peso, con solo un 10 % de impropios. La legislación marca un máximo del 20 % y, a partir de 2027, del 15 %.

Aun así, incluso ese pequeño porcentaje de impropios —especialmente las bolsas de plástico— dificulta enormemente el reciclaje, por lo que seguir mejorando la separación es clave.

Seis grandes beneficios de usar bien el contenedor marrón

Separar los residuos orgánicos es un gesto sencillo que tiene efectos muy concretos:

  • Generamos compost, un abono natural que mejora la fertilidad del suelo, reduce el uso de fertilizantes químicos y ahorra agua.
  • Reducimos los residuos que van a vertedero, alargando la vida útil de estas instalaciones.
  • Mejoramos el reciclaje del resto de fracciones, como envases, papel y vidrio.
  • Disminuimos las emisiones de gases de efecto invernadero, evitando la generación de metano en vertederos.
  • Reducimos el coste de gestión de residuos, lo que repercute directamente en el gasto público.
  • Generamos empleo verde, vinculado a la recogida selectiva, el compostaje, la educación ambiental y la economía sostenible.

Un gesto sencillo también en Navidad

Separar bien los restos orgánicos durante la Navidad no significa renunciar a disfrutar. Significa cerrar el círculo de nuestras celebraciones con un gesto responsable.

Cuando el contenedor marrón se usa correctamente, los restos de la mesa navideña dejan de ser basura y se convierten en un recurso útil para el suelo, el clima y la economía local. Un pequeño gesto cotidiano que, multiplicado, tiene un gran impacto.

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