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Cuarto Creciente Montessori School: atención personal y ratios 1/10

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Una de las bases fundamentales del método Montessori es la atención personalizada a cada alumno, que es sin duda una de las claves para el éxito académico. Todos tenemos claro que cada niño es único, con unas habilidades diferentes... Pero en cuanto dan el paso a la vida escolar tradicional, de pronto han de aprender lo mismo a la vez, de la misma manera y al mismo ritmo.

En este artículo, el colegio Cuarto Creciente Montessori School nos habla de la importancia de reducir las ratios en las aulas y de cómo ellos, que tienen una ratio de máximo 10 alumnos por cada profesora, trabajan de manera individual con cada alumno.

Por: Cuarto Creciente Montessori School

Cuarto Creciente Montessori School es un colegio bilingüe privado, autorizado por la Consejería de Educación del Gobierno de La Rioja con código de centro 26008827, y acreditado a su vez como colegio internacional por la New England Association of Schools and Colleges (NEASC, Boston – USA), entidad acreditadora de altos estándares de calidad educativa en colegios a lo largo de 65 países en el mundo. Además, es centro asociado del International Montessori Institute, lo que le avala como colegio que emplea el método Montessori de manera adecuada y rigurosa.

Una de las bases fundamentales del método Montessori es la atención personalizada a cada alumno, que es sin duda una de las claves para el éxito académico. Todos tenemos claro que cada niño es único, que cada uno nace con unas habilidades diferentes, cada uno con unas inteligencias múltiples, tal y como explica Howard Gardner. Sabemos que no todos aprenden a gatear a la vez, a caminar a la vez, a hablar a la vez… Pero en cuanto dan el paso a la vida escolar tradicional, de pronto todos han de aprender lo mismo a la vez, todos de la misma manera y al mismo ritmo.

alumno-trabajando-los-sólidos-geométricos-de-manera-personal-con-su-profesoraAlumno trabajando los sólidos geométricos de forma personal con su profesora. (imagen tomada antes de la pandemia)

Todo niño, desde el que posee altas capacidades hasta el que tiene más dificultades a la hora de aprender, necesita que se le atienda conforme a sus propios ritmos, sus habilidades y necesidades, su personalidad y emociones. Esta es la clave de la atención personalizada. El colegio debería ser una prolongación del hogar en cuanto al trato cercano y afectuoso, para conseguir un espacio en el que los niños se sientan cómodos, atendidos y queridos, y que de esta manera los niños se comporten a su vez como personas respetuosas y empáticas, virtudes que son muy necesarias en nuestra sociedad hoy día. No en vano, Maria Montessori llamaba a sus colegios Casas de Niños (Casa dei Bambini), haciendo alusión a ese ambiente cálido y seguro de un hogar.

Esto es importante además porque tal y como confirma la neurociencia actual, para poder aprender, en primer lugar el cerebro necesita sentirse tranquilo y seguro. Cuando sentimos estrés o inseguridad, el cerebro segrega la hormona cortisol, que es incompatible con el aprendizaje, ya que la función del cortisol es exclusivamente prepararnos para la huida o el ataque cuando sentimos que estamos en peligro. En segundo lugar, el cerebro necesita percibir que los sentidos funcionan correctamente, puesto que es la primera información que procesa a través del cerebelo: Que estamos viendo bien lo que nos rodea, que estamos oyendo bien lo que nos dicen, que la temperatura es adecuada o que tenemos una postura correcta a través del sentido del tacto y la propiocepción… En resumen, que controlamos el lugar en el que estamos y sabemos que todo está bien.

Por este motivo, además, en el método Montessori se le da mucha importancia al desarrollo de los sentidos, a través del trabajo específico del Área Sensorial, porque todos nacemos con los sentidos muy poco desarrollados, y el niño a medida que crece necesita perfeccionar y refinar cada uno de los sentidos. Por eso los alumnos que tienen problemas sensoriales, principalmente de vista o de audición, tienen muy bajo rendimiento académico hasta que se descubre esta carencia y se subsana con la prescripción de gafas, reeducación auditiva o incluso audífonos.

Por último, pero no menos importante, lo que necesita el cerebro para aprender, además de sentirse seguro y tener desarrollados y en pleno funcionamiento los sentidos, es sentir emoción por lo que va a aprender, es decir, tiene que parecerle interesante, de tal modo que suponga un reto estimulante pero sin resultar abrumador, y conseguir esto va a depender en gran medida de cómo se le presente la materia en cuestión a cada alumno, y cómo éste se sienta de capacitado para abordarla. Precisamente por eso es muy importante que quien vaya a enseñar a un niño determinado, además de estar muy formado en materia de educación y desarrollo cerebral infantil, conozca bien a ese alumno concreto para poder ofrecerle los retos adecuados en cada momento.

De esta manera, salvaguardamos el interés innato por aprender con el que nace cualquier ser humano (conocer el mundo que nos rodea es un instinto relacionado directamente con la supervivencia), y así nos aseguramos de que los niños no pierden esa maravillosa capacidad de absorber todo el conocimiento que tengan a su alcance, cuidando ese equilibrio necesario entre superar un reto nuevo cada día y que ese reto no esté por encima de sus capacidades actuales. Cuando obligamos a un niño a aprender algo para lo que aún no está preparado, aunque sea por un desfase de tiempo de un mes o dos, la consecuencia inevitable es que este alumno llega a pensar, erróneamente, que no es capaz de aprender cosas nuevas, y de ahí concluye que aprender es algo que no le gusta, que es innecesario para su vida y lo rechaza de plano. Es importantísimo contar con el método de aprendizaje adecuado para que los Informes PISA de nuestro país dejen de verter los resultados tan poco deseables que obtenemos cada año.

Entonces, ¿Cómo se consigue todo esto que implica la verdadera atención personalizada, tan necesaria en el aprendizaje? Con ratios bajas y, evidentemente, cuanto más bajas, mejor. La ratio en materia de educación es la proporción de alumnos que hay por cada profesor. Esta es una de las asignaturas pendientes de la educación, y si bien las ratios establecidas en la normativa española se han ido bajando, la ratio máxima actual sigue siendo bastante alta, ya que está fijada en un máximo de 1/25, es decir, 1 profesor por cada 25 alumnos.

La ratio con la que trabajamos en Cuarto Creciente Montessori School es máximo 1/10, es decir, por cada profesor hay 10 alumnos o menos. La forma en la que distribuimos esta ratio es en aulas de 20 alumnos como máximo, en la que siempre hay 2 profesores a la vez (uno de ellos se dirige a los niños siempre en castellano y el otro, nativo, en inglés, ya que el colegio es bilingüe).

¿Y cómo puede simultanearse el trabajo de 2 profesores dentro de la misma aula? Teniendo en cuenta que, en primer lugar, en el método Montessori no existe la clase magistral en la que el profesor explica una misma materia a todos a la vez y de la misma manera para todos.

Cada profesor (quienes en el método Montessori se denominan “guías”), trabaja de manera individual con cada alumno, explicándole cómo se utiliza un determinado material del método, para después permitir a ese alumno desarrollar esa tarea con ese material mientras la guía observa su desempeño. Cada alumno está trabajando a su propio ritmo y cada alumno trabaja con materiales diferentes en cada momento, cada uno el que necesita según su propio nivel. Las guías explican, asesoran, observan y evalúan (por supuesto, la evaluación es muy importante), y para poder llevar todo esto a cabo de manera satisfactoria, no se puede tener más de 10 alumnos a cargo de cada guía o profesor. Cuanto más, si a todo esto queremos sumarle un acompañamiento emocional adecuado, tan importante cuando hablamos del desarrollo de los niños, de la formación de su personalidad, de la educación en sus relaciones sociales, la comprensión y la regulación de sus emociones… Pero esto último, tan importante y tan complejo, daría para otro artículo diferente.

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El alumno de primer plano trabaja con materiales de fracciones, el otro con geometría. (imagen tomada antes de la pandemia)

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