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La asamblea manipulativa: así empieza un gran día en Infantil Escolapios

(Artículo elaborado por el centro escolar)

En Educación Infantil, cada detalle importa. Cada gesto, cada palabra, cada rutina del día es una oportunidad para que los niños crezcan en autonomía, calma y comprensión del mundo. Por eso, las tutoras de Infantil, siempre en constante actualización y formación, sentíamos queríamos impulsar una nueva forma de vivir uno de los momentos más significativos de la jornada escolar: la asamblea.

La asamblea es el corazón de la mañana; es ese instante en el que el grupo se encuentra, se reconoce y pone orden a lo que está por venir. Pero los niños de hoy necesitan experimentar con sus manos aquello que quieren comprender. Necesitan calma, manipulación, sensorialidad. Y la asamblea tradicional, basada solo en la oralidad o en tarjetas, no respondía a las necesidades reales de los niños de hoy.

Así nació nuestra “Asamblea Manipulativa”

Tras formarnos y reflexionar juntas, dimos un paso firme y decisivo para transformar la asamblea en un espacio más vivo y conectado con su forma natural de aprender. Así surgió la Asamblea Manipulativa, inspirada en pedagogías activas de la línea Waldorf, donde los elementos naturales, táctiles y visuales se convierten en aliados para comprender el tiempo y el entorno.

Un responsable que guía el ritmo del día

Cada mañana, elegimos un ayudante, y este rol se ha convertido en uno de los momentos más esperados. Es él o ella quien se encarga de ir manipulando los elementos naturales que nos ayudan a comprender el número de asistentes a clase y el paso del tiempo de una forma tan tangible como significativa. Con su ayuda, localizamos:

  1. El día de la semana, moviendo los elementos en una línea temporal clara y visible. Cuántos días hemos venido al colegio y cuántos nos quedan por venir, reforzando la idea de continuidad y anticipación.
  2. El día del mes, que marcamos en un soporte circular con el color correspondiente al día de la semana, creando puentes visuales y sensoriales entre ambos conceptos.
  3. El mes en el que estamos, relacionando los colores de los meses y las estaciones para cargarle del significado de la situación que en la naturaleza se está dando.
  4. La estación, acompañada de una rueda que encaja sobre la rueda de los meses para poderlo relacionar con lógica.

Esta combinación entre lo lineal (el paso del día tras día) y lo cíclico (el mes, las estaciones, la repetición natural del tiempo) les ofrece una comprensión profunda, intuitiva y casi vivencial de algo tan abstracto como el tiempo.

Todo ese recorrido se une, también de forma circular, a la representación de las estaciones y los meses del año, que ellos manipulan, ordenan y revisitan cada mañana. Así, el tiempo deja de ser un concepto lejano y se convierte en un paisaje que pueden recorrer con sus manos.

Anticipar para sentirse seguros.

Trabajar así no solo tiene un valor pedagógico: potencia la capacidad de anticipación que tanto necesitan para sentirse seguros. Saber qué va a ocurrir, cómo avanza la semana o qué trae consigo el mes genera en ellos una mayor serenidad y les ayuda a aceptar sus posibilidades y límites, en un entorno de calma que se ha vuelto imprescindible.

Un pequeño gran cambio que está transformando el aula.

Los materiales cobran vida en sus manos. El tiempo y las rutinas se vuelven significativas. El grupo comienza su día guiado a la calma, la sensorialidad y el asombro. Y así, un pequeño gran cambio en la asamblea está transformando no solo la forma en que aprenden, sino también la forma en que habitan cada día y aprenden a mirar el mundo con más seguridad.

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