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Se buscan personas voluntarias para criar pollitos huérfanos

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Vuelve una nueva edición del programa "Ayúdale a volar", para encontrar personas voluntarias que quieran criar pollos de aves silvestres que han quedado huérfanos.

Fue tal el éxito de la primera convocatoria, que ya se ha puesto en marcha la segunda. «Ayúdale a volar«, iniciativa de la Consejería de Sostenibilidad, Transición Ecológica y Portavocía del Gobierno, vuelve a hacer un llamamiento a la ciudadanía para ayudar a criar pollitos de aves silvestres que, por diferentes circunstancias, han quedado huérfanos.

El año pasado, 187 animales tuvieron una oportunidad gracias a este proyecto; de ellos, el 70% consiguió sobrevivir gracias a los cuidados de sus participantes. Por ello, el programa quiere involucrar nuevamente a la población cuidando a las crías de aves huérfanas que son acogidas en el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de La Fombera.

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Quienes se apunten a este voluntariado, pueden acoger en domicilios particulares, centros o residencias a estos polluelos durante un tiempo que oscila entre dos y cuatro semanas, alimentarlos, con los medios proporcionados por el programa, y prepararlos para su vuelta al medio natural, ha explicado el consejero de Sostenibilidad y Transición Ecológica, Álex Dorado Nájera.

¿Quién puede participar?

El programa «Ayúdale a volar» se dirige a particulares y familias, pero también a centros o residencias que trabajen con personas mayores, personas con diversidad funcional, colectivos en riesgo de exclusión social, etc.

Dónde apuntarse 

Para inscribirse en el programa hay que rellenar el formulario que aparece en la página web www.larioja.org/ayúdaleavolar

Para cualquier duda o consulta respecto al mismo pueden llamar al teléfono 941291100 Ext. 33165/33716 o escribir un correo electrónico a ayudaleavolar@larioja.org

¿Qué implica?

La tarea consiste básicamente en alimentar a las aves entre 5 y 7 veces al día (cada 2-3 horas) el tiempo necesario hasta que el polluelo esté en condiciones para ser devuelto al medio natural, entre dos y cuatro semanas, dependiendo de la especie y de su edad.

A la hora de inscribirse en el programa, los voluntarios podrán indicar las fechas en las que estén disponibles, siempre entre mayo y septiembre, que es cuando se desarrolla el programa. También se encargarán de mantener limpia la caja en la que se entregue el animal.

“Los participantes deben recordar en todo momento que se trata de animales silvestres, no de mascotas, y que si los tocamos o acariciamos podemos poner en peligro su adaptación a la vida en el medio natural, que es el fin último del programa. Del mismo modo, deben ser conscientes de que a pesar de los cuidados, siempre hay un porcentaje de crías que no sobreviven”, ha explicado el consejero.

Material y asesoramiento al voluntario

Los voluntarios recibirán, junto con el ave/s que hayan decidido acoger, la autorización de tenencia de aves silvestres que deben rellenar y todo el material necesario: caja/transportín, papilla, insectos, vitaminas, jeringuilla… así como información detallada para la alimentación y cuidado, tanto de las crías en general como de la especie que se vaya a llevar a casa.

Además, mientras dure el acogimiento, el voluntario tendrá a su disposición el teléfono 608 179225 (en horario de 8:00 a 14:00 horas y de 15:00 a 20:00 horas, todos los días de la semana) en el que el personal del Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de La Fombera podrá resolver cualquier duda que surja durante la crianza, y desde el que se informará también sobre la evolución del animal y se indicará el momento en el que esté listo para ser liberado.

 

Datos 2021

Según ha explicado Dorado Nájera: «El año pasado se inscribieron en el programa 251 particulares y 16 entidades. Finalmente, acogieron animales huérfanos 75 particulares y 9 colectivos, que ayudaron a tener una segunda oportunidad a 187 animales de 19 especies diferentes. De ellos 132, el 70 por ciento, lograron recuperarse y fueron devueltos al medio natural, un porcentaje muy alto que anima a seguir adelante con el proyecto”.

La mayoría de los animales acogidos fueron crías de aves silvestres que no son especies amenazadas, rapaces ni aves de gran tamaño, especialmente vencejos, aviones y gorriones, junto a especies como palomas torcaces, urracas, tórtolas y paseriformes como verderones, verdecillos, o jilgueros, entre otras; también se incorporaron al programa dos crías de ardilla.

Como el año pasado, ha informado Dorado Nájera, “conforme vaya avanzando el programa se organizarán sueltas colectivas en las que los voluntarios tendrán oportunidad de compartir con otros participantes la alegría de ver cómo comienzan su nueva vida las aves recuperadas gracias a su ayuda”.

Récord de ingresos en el CRFS

 

En La Rioja, el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de La Fombera es el espacio de referencia para centralizar la colaboración ciudadana en relación al hallazgo de fauna silvestre. Trabaja desde 1985 en la recogida, recuperación, rehabilitación y devolución al medio natural de fauna silvestre hallada con problemas de supervivencia autónoma (polluelos y otras crías, animales heridos por disparos, electrocución, atropellos, etc.) y colabora en el seguimiento de las causas que amenazan a sus poblaciones, contando para ello con el personal, protocolos, medios materiales e instalaciones necesarias.

“El pasado año 2021, el centro recibió el ingreso de 1.112 animales silvestres vivos, la cifra más alta desde la puesta en marcha de la instalación y un 41 por ciento más que en 2020. Una cifra que no ha dejado de crecer en los últimos años gracias a la sensibilización creciente de la población, y que ha permitido que a lo largo de la pasada década el número de ingresos se haya casi multiplicado por cuatro, pasando de 288 en 2010 a la cifra actual. Más de la mitad de los animales ingresados consiguen recuperarse y ser devueltos al medio natural”, ha remarcado el director general de Biodiversidad, José Luis Rubio.

Aunque el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre La Fombera (CRFS) acepta todo tipo de animales silvestres, la mayor parte de los ingresos son aves, ya que son fácilmente visibles por el observador y además presentan un mayor número de especies que los otros grupos. De hecho, el pasado año de los 1.112 ejemplares ingresados vivos, 970 eran aves. El mayor número de ingresos se concentra en el verano, especialmente durante los meses de julio y agosto. En esta época se desarrolla el periodo más crítico para la vida de los individuos jóvenes y fundamentalmente para las aves.

No obstante, Rubio ha puntualizado: “Con todo, no siempre que veamos un pollito en el suelo significa que tenga problemas; cada especie tiene un comportamiento diferente y algunos merodean cerca del nido antes de volar perfectamente. Por eso, la mejor forma de ayudar, antes de cogerlo o de tocarlo, es siempre llamar al 112. Ellos nos pedirán toda la información que podamos aportarles y valorarán si necesita ser ingresado en el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre. En ese caso, el personal del centro pasará a recogerlo y, si comprueba que está sano y tiene posibilidades de salir adelante, se cederá a alguno de los voluntarios del programa”.

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