El reparto del pez, el pan y el vino es uno de los momentos más esperados y simbólicos de las fiestas de San Bernabé y, como no podía ser de otra manera, la ciudadanía logroñesa ha cumplido con su cita.
Desde primeras horas de la mañana, las murallas del Revellín han congregado a miles de personas deseosas de hacerse con su ración y su jarrito conmemorativo en honor a la resistencia del pueblo logroñés frente al asedio de 1521, al que consiguieron sobrevivir con peces, panes, vino y mucha astucia.
La Cofradía del Pez, encargada de mantener viva la tradición desde el año 1940, ha preparado un total de 26.000 raciones para las que han necesitado: 900 kilogramos de truchas, 900 litros de vino, unas 1.500 barras de pan sobado de La Rioja, 100 de ellas aptas para celíacos, y 7.000 jarritos conmemorativos.
En la actualidad, las truchas que se consumen son alevines que se recogen durante esa misma mañana en la piscifactoría local Riverfresh y que son traídos con toda su frescura para que el pueblo de Logroño pueda seguir recordando la importancia de la unidad y la perseverancia de sus antepasados.









































