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Las educadoras infantiles se concentran en Logroño «por la dignidad del 0-3»

La Plataforma Laboral de Escuelas Infantiles 0-3 se ha concentrado esta tarde en la Plaza del Mercado de Logroño para reclamar mejores condiciones laborales y educativas en el primer ciclo; fundamentalmente, salarios dignos, ratios más reducidas y menor sobrecarga de tareas.

Con pancartas en las que se podía leer mensajes como: ‘Con estas ratios no cabemos en el patio‘ o ‘Dos manos no sostienen 20 niños‘, la concentración ha servido para visibilizar una situación que, según denuncian las profesionales, lleva años enquistada. Aseguran que llevan mucho tiempo reclamando mejoras sin obtener respuesta. Pero ahora, señalan, el movimiento ha cobrado fuerza a nivel estatal, lo que ha impulsado movilizaciones en distintas comunidades autónomas.

La concentración, que a pesar de la intensa lluvia ha reunido a decenas de educadoras de centros públicos, privados y concertados de toda La Rioja, ha vuelto a poner el foco en una etapa educativa clave que, según denuncian sus profesionales, sigue sin recibir la atención que merece. Una reivindicación que no solo habla de condiciones laborales, sino también de la calidad educativa que reciben los niños y niñas desde sus primeros años.

El acto ha incluido la lectura de un manifiesto en el que se reivindica la importancia educativa en esta etapa y que, frecuentemente, es tratada —según denuncian— como un simple recurso de conciliación.

Ratios elevadas y sobrecarga de trabajo

Uno de los principales puntos de conflicto son las ratios. Actualmente, en España se permite que una sola educadora atienda hasta 8 bebés (0-1 años), a 13 ó 14 niños y niñas de 1 a 2 años o hasta 20 menores de 2 a 3 años. Unas cifras que, según explican, duplican las recomendaciones de organismos europeos.

Susana Rabanal, educadora infantil de la Escuela Infantil Carrusel, lo resume con claridad: “Estamos una persona sola por aula. Así no puedes dar la calidad que se debería”. Y la situación, según añade, se vuelve especialmente complicada cuando hay menores con necesidades específicas o conflictos simultáneos en el aula.

Entre las demandas principales destaca la implantación de la llamada “pareja educativa”, es decir, contar con dos profesionales por aula. Una medida que permitiría mejorar la atención, la seguridad y el desarrollo pedagógico. «Es un trabajo de vocación que no se valora en absoluto y tenemos en nuestras manos lo más importante, que son los niños. Por eso pedimos que se valore a nivel económico y educativo», añade.

Las reivindicaciones no se limitan a las ratios. Las educadoras también denuncian sueldos que apenas superan el salario mínimo y la sobrecarga de tareas, especialmente en el sector privado; la falta de horas no lectivas para planificación pedagógica o el no reconocimiento como personal docente.

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