- 300 metros (paseo 10-15 minutos)
- Dificultad: muy sencilla
- Todas las edades
- Apta para mascotas: sí
- Cueva de La Leze (Álava)
Firma invitada: Sara García Bullido (Peque Rutas Rioja)
A veces, la naturaleza nos regala escenarios que parecen sacados de una novela de Julio Verne. Uno de esos lugares, capaz de dejar boquiabiertos a pequeños y mayores, es la Cueva de La Leze, en la Sierra de Entzia (Álava). Un majestuoso rincón donde el agua y la roca han esculpido un espectáculo visual inolvidable.
Leze no es una cueva cualquiera: es un gigantesco túnel natural de 80 metros de altura excavado en roca caliza por el río Artzanegi. Lo que la hace única es su verticalidad y que atraviesa todo el macizo de norte a sur. Para las familias, llegar a su boca principal es como plantarse ante la puerta de un castillo de gigantes.
La ruta hasta la base de la cueva es asequible para todas las edades. Una vez allí, la temperatura baja y el sonido del agua lo inunda todo.
Aunque la cueva es famosa por el barranquismo (solo para expertos con equipo), las familias podemos disfrutar de la majestuosidad de su entrada y de los senderos que bordean el río.
Curiosidades para despertar la chispa
Contadles a vuestros hijos que esta cueva es un «sumidero»: el río entra por un lado de la montaña y sale por aquí, tras recorrer un kilómetro de oscuridad.
Además, es un refugio histórico para diversas especies de aves que anidan en sus paredes verticales. ¡No olvidéis los prismáticos!

Datos técnicos para la familia exploradora
- Distancia desde Logroño: Aproximadamente 85 kilómetros (poco más de una hora por la N-124 y la A-1).
- Parking y acceso: Existe un parking amplio y gratuito en el Área Recreativa de La Leze, cerca del pueblo de Ilarduia. Desde el parking a la boca de la cueva hay un paseo de apenas 10-15 minutos por senderos cómodos y rodeados de verde.
- Zona de merienda: Es, sin duda, uno de los puntos fuertes. El área cuenta con campas de césped interminables, mesas de picnic y sombra generosa. Es el paraíso ‘dog-friendly’, donde los perros pueden disfrutar del espacio mientras nosotros preparamos el almuerzo.
Tips y consejos para ir con niños
Llevad siempre una muda completa en el coche. Inevitablemente, el magnetismo del agua hará que los niños terminen mojados mientras juegan a ser exploradores. Permitirles que se mojen, que sientan el frío del río y la textura del barro es devolverles esa conexión con lo esencial que tanto defendemos, pero tener ropa seca esperándoles es lo que garantiza que el plan termine con sonrisas y no con un resfriado.
Cuidemos el entorno, recojamos nuestra huella y, sobre todo, permitamos que los niños se ensucien las botas. La magia, a veces, solo necesita una cueva y un domingo en familia.

Las opiniones, fotografías y datos aportados en esta ruta pertenecen a Sara García Bullido.










