¿Sientes miedo al compromiso? Se llama filofobia y tiene solución

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Aunque generalmente se asociaba a los hombres, la filofobia, o miedo al compromiso, afecta por igual a hombres y mujeres. La buena noticia es que tiene solución. La mediadora familiar Patricia Álvarez lo explica.

[vc_row][vc_column width=»2/3″][vc_column_text]Por: psicóloga Patricia Álvarez.
Despacho Álvarez & Colás 

De sobra es sabido que en el mundo de las “celebrities” existen muchos alérgicos al compromiso: dos primaveras era lo que le duraban las parejas al actor George Clooney, el tiempo que tardaban en pedirle matrimonio y que el actor “echara a correr”.

Y es que el miedo al compromiso tiene un nombre, filofobia. Es más habitual de lo que pensamos y aunque por cuestiones sociales y culturales tradicionalmente se asociaba al género masculino, afecta por igual a hombres y a mujeres.

¿En qué se nota? Si se trata de tu pareja, conseguiste al deseado “soltero/a de oro” pero cada vez que le planteas la idea de vivir juntos cambia de tema, hablas de presentarle a la familia y le cambia la cara,… todo lo que tenga que ver con dar un paso más en la relación supone que no va a ser bien recibido por la otra persona. Si se trata de ti, contar con un historial de sucesivas rupturas por temor a avanzar en las relaciones de pareja o huir de todo lo que suponga avanzar en una relación puede suponer un problema de miedo al compromiso.

[quote color=»#000000″ arrow=»yes» align=»right»]La filofobia surge cuando, aún deseando mantener una relación estable, nos asusta que esta fracase y la rechazamos[/quote]

Este temor al compromiso no tiene nada que ver con aquellas parejas que por diversas razones mantienen una relación sentimental en la que no desean que exista convivencia y que han encontrado en este tipo de relación su modelo de pareja ideal, o aquellas que rompen sus relaciones porque no han encontrado a la persona adecuada, o aquellas que se enganchan a un estado permanente de estar enamorado saltando de pareja en pareja.

¿Cuándo hablamos entonces de miedo al compromiso? Cuando nos acostumbramos a una estabilidad vivida individualmente que nos proporciona satisfacción y en la que nos encontramos cómodos, y aún deseando mantener una relación de pareja estable, nos asusta tremendamente dejar de ser nosotros mismos, asumir responsabilidades que puedan restar el bienestar que hemos alcanzado, o que la relación fracase y nos haga daño.

¿De dónde procede ese miedo al compromiso?

Este miedo puede surgir por varios motivos. Nuestro estilo afectivo tiene mucho que ver en esto, y aquí es de gran importancia el apego y el vínculo emocional que hayamos tenido con nuestros padres y otras figuras de referencia en la infancia. Así, si se ha carecido de un soporte emotivo y afectivo por parte de nuestros padres, si no se ha brindado a un niño protección, o se le ha tratado como si fuera un adulto, el niño seguramente crecerá autosuficiente, pero con un comportamiento de evitación de cualquier relación afectiva en la que pueda sufrir un rechazo. De adulto, no se implicará emocionalmente en una relación de pareja para no sufrir una experiencia dolorosa o sufrir un fracaso.

[quote color=»#000000″ arrow=»yes» align=»right»]El divorcio traumático de nuestros padres en la infancia o uno propio puede desencadenar la filobia[/quote]

 

Así, crecer en un ambiente familiar con discusiones continuas entre unos padres más pendientes de su conflicto que de sus hijos o haber sufrido un divorcio traumático de niño puede hacer que sintamos ese temor a iniciar una relación estable.

Además, nuestras experiencias afectivas a lo largo de la vida irán moldeando nuestro estilo afectivo: haber tenido en el pasado malas experiencias en nuestras relaciones de pareja o haber sufrido una separación dolorosa o conflictiva puede hacer que se prefiera la soltería porque así nadie podrá hacernos daño, porque evitaremos sufrir si algo no sale bien en la relación.

Olga, su pareja y sus fantasmas

Olga lleva un año con un chico. Ambos habían pasado por una relación anterior dolorosa, a la que se le había unido un divorcio traumático hace 4 años en el caso de Olga y sucesivos problemas  con el padre de sus dos hijos.

Comenzaron a verse frecuentemente porque se gustaban y encajaban muy bien en su forma de pensar.

Estos meses habían estado llenos de bonitos momentos de confianza y amor. Compartían muchos momentos juntos pero también disfrutaba cada uno de su espacio con sus actividades, sus amistades o sus familias.

Había sido muy bonito dejarse llevar hasta que un día, una invitación de boda de una de sus amigas dirigida a ambos hizo que Olga sintiera el agobio de una relación que empezaba a tornarse más seria. Las personas de su alrededor ya les veían como una pareja.

A su cabeza llegaron los recuerdos de los malos momentos en su matrimonio y todo lo que había sufrido, y le entraron ganas de huir. Sabía que lo quería mucho pero estaba llena de confusión entre seguir adelante con una relación que le daba tanta satisfacción o cortar por lo sano antes que engancharse y arriesgarse a volver a pasarlo mal.

La consecuencia de este miedo irracional al compromiso es el sentimiento de soledad de la persona que lo sufre, porque frente al deseo de mantener una relación sentimental estable surge la necesidad de evitación y huida de cualquier cosa que suponga dar un paso más, y el miedo a desarrollar una intimidad de pareja y un amor maduro. Es entonces cuando viene el planteamiento de romper la relación.

¿Hay solución frente al miedo al compromiso?

A veces, aunque la relación marcha bien nos autoengañamos buscando defectos en nuestra pareja o peregrinas excusas para convencernos de que no debemos seguir a su lado. Otras veces, inconscientemente, iniciamos conflictos para que sea la otra persona la que rompa la relación o para tener nosotros una excusa para terminarla. Y otras, sin más, nos alejamos dejando de llamar a la otra persona, no contestando a sus mensajes o inventando excusas para no estar con ella.

Tal vez hayamos elegido a lo largo de nuestra vida a aquellas parejas imposibles o relaciones difíciles, quizá sin darnos cuenta o puede que a sabiendas de que nunca se va a llegar a nada más que un fugaz enamoramiento o un breve noviazgo, para autoconvencernos de que no estamos hechos para las relaciones estables. Todo con el fin de evitar dar el siguiente paso.

Aunque cualquier momento es bueno para iniciar una intervención terapéutica que resuelva o al menos mitigue esta forma de actuar, generalmente las personas que tienen miedo al compromiso acuden a terapia cuando son conscientes de su tendencia a huir, se encuentran en un momento de su vida en el que está iniciando una relación de pareja y no desean escapar como lo hicieron en otras ocasiones, sino iniciar lo que desean, crecer como pareja en una relación comprometida y satisfactoria.

Patricia Álvarez
Psicóloga Despacho Álvarez & Colás [/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/3″][vc_column_text]Patricia Álvarez
Psicóloga Despacho Álvarez & Colás 

Patricia Álvarez García, es psicóloga,  mediadora y cotitular del despacho de ÁLVAREZ & COLÁS (Hermanos Moroy -Pasaje de los leones-, 8. 3º E), un despacho especializado en materia de pareja y familia, que presta asistencia psicológica y/o legal en problemas de pareja, conflictos personales o familiares, y procesos de ruptura, separación y divorcio, siendo un referente en La Rioja en el ejercicio conjunto de la Psicología y la Abogacía para aquellos casos que requieran de un abordaje interdisciplinar.

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