¿Es seguro el aire que respira el alumnado en los entornos de los colegios de Logroño? Un nuevo informe lo pone en duda. El 97% de los entornos escolares analizados supera los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2) recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo que sitúa la calidad del aire en la ciudad en el centro del debate.
El estudio, elaborado por FAPA Rioja y Ecologistas en Acción dentro de una campaña estatal, analizó durante tres semanas, del 8 al 30 de noviembre del año pasado, la contaminación en 34 puntos cercanos a centros educativos y concluye que la exposición es preocupante: ya que 15 de ellos superan en más del doble el índice de dióxido de nitrógeno (NO 2 ) considerado seguro por la OMS y otros 5 se encuentran muy próximos a esa cifra, con lo que, además, incumplen la directiva europea de calidad del aire.
Solo el entorno del CEIP Ana María Matute se sitúa por debajo del límite de 10 µg/m³ que la OMS considera seguro. El resto supera ese umbral, lo que implica que prácticamente toda la población escolar está expuesta a niveles de contaminación no recomendados.
Según señalan los responsables de este informe, la inhalación de este gas tóxico, por encima de los niveles considerados seguros por la OMS, provoca importantes problemas respiratorios así como enfermedades cardiovasculares y neurológicas.
Los entornos más contaminados
Entre los casos más preocupantes destacan varios centros donde los niveles de NO2 se disparan:
- CPC Agustinas: 32,9 µg/m³
- CEIP Vuelo Madrid Manila: 29,5 µg/m³
- CEIP Caballero de la Rosa: 26,9 µg/m³
- IES Duques de Nájera: 26,1 µg/m³
Estos valores triplican en algunos casos las recomendaciones de la OMS y evidencian una exposición prolongada durante semanas a niveles que no deberían alcanzarse ni siquiera en un solo día.
Otros centros con valores superiores a 20 µg/m³, lo que incumple la Directiva comunitaria, están igualmente asociados a alta densidad de tráfico, incluyen: CEIP Las Gaunas, IES Cosme García, CPC Jesuitas, CPC Escolapias del Sotillo, CEIP Doctores Castroviejo, CEIP Duquesa de la Victoria, IES Tomás Mingot, CEIP Espartero y Hermanos D’Elhuyar.
Tráfico y contaminación: una relación directa
El informe confirma algo que ya se intuía: el tráfico rodado es el principal responsable. Hasta el 75% de las emisiones de NO2 procede de los vehículos a motor, y los centros situados junto a vías con más carriles o mayor densidad de tráfico registran los peores datos.
Entre los ejemplos más claros están las calles con varios carriles, que elevan la contaminación en el entorno escolar; los grandes cruces o aparcamientos y las zonas con tráfico intenso, que coinciden con los valores más altos.
También es llamativo el caso de algunos centros en los que se perciben diferencias sustanciales en cuanto al exterior y al interior, como en el IES Batalla de Clavijo, donde el exterior registra un 55% más de NO2 que el interior.
Impacto en la salud, especialmente en la infancia
El dióxido de nitrógeno no es un problema menor. Se trata de un gas tóxico con efectos directos sobre la salud, entre ellos según explican los autores del informe: aumenta enfermedades respiratorias como el asma, puede provocar afecciones cardiovasculares y, según estudios recientes, se relaciona con problemas neurológicos.
La infancia es especialmente vulnerable. Su sistema respiratorio aún está en desarrollo, respiran más aire en proporción a su peso y pasan más tiempo al aire libre, lo que incrementa el impacto de la contaminación.
Propuestas: zonas de bajas emisiones y cambios urbanos
El informe dibuja una realidad contundente: la contaminación del aire en colegios de Logroño es un problema estructural, ligado al modelo de movilidad urbana.
Ante este escenario, las entidades impulsoras del estudio reclaman medidas urgentes, como implantar Zonas de Bajas Emisiones en todos los entornos escolares, reducir el tráfico en las inmediaciones de los centros, priorizar actuaciones en los puntos más contaminados y mejorar la red de medición de calidad del aire en la ciudad.
También señalan ejemplos positivos: centros con entornos peatonales o más arbolado presentan niveles significativamente más bajos, lo que demuestra que actuar es posible.
La conclusión es clara: reducir el tráfico en los entornos escolares no solo mejoraría la calidad del aire, sino que supondría un paso clave para proteger la salud de niños y niñas y avanzar hacia una ciudad más saludable y habitable.
Se puede consultar el informe completo aquí.











