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Cada inicio importa: acompañar los comienzos ¡siempre!

Firma: Martina Pérez Oliván

Cada comienzo tiene algo de magia, de vértigo y de promesa. Da igual si hablamos de la escuela infantil, el colegio, el instituto o incluso la universidad. Para nuestras hijas e hijos, cada inicio de curso supone una pequeña gran transición.

Sea cual sea su edad, los primeros días siempre despiertan emociones, tanto en ellas/os como en nosotras/os. Como familia, acompañarles en estos momentos es fundamental. Y hacerlo no es solo un gesto de amor, sino también una importante herramienta de seguridad emocional.

Acompañar va mucho más allá de preparar mochilas o consultar calendarios. Significa estar presentes desde el vínculo, en lo emocional, lo cotidiano y lo simbólico; desde una mirada que transmite seguridad y un lenguaje que aporta calma y alegría. Es ofrecer seguridad a través de las palabras, las rutinas, los abrazos y, por supuesto, el tiempo.

Habla con naturalidad e ilusión del nuevo curso

Hablar del colegio, de la escuela infantil o del instituto con ilusión les ayuda a imaginarlo como un lugar amable. Utilizar un tono positivo y contarles cómo será el día o qué cosas nuevas podrán vivir aporta tranquilidad y puede convertir parte de esa incertidumbre en confianza.

Muéstrate positivo/a: tú les estás mostrando el mundo

Recuerda que tu manera de hablar influye directamente en cómo ellos y ellas perciben lo que les rodea. Si tú sientes miedo, dudas o rechazo hacia lo escolar, ellas/os pueden notarlo. Tu actitud es una referencia. No se trata de esconder lo que sentimos, sino de cuidar la forma en la que lo expresamos, especialmente mientras ellas/os están construyendo su propia mirada.

Tu forma de afrontar este momento influye en la suya. Si te muestras tranquilo/a y confiado/a, les ayudas a construir una visión más segura de lo que está por venir. Eres parte de su espejo emocional.

Escucha y valida, aunque no te guste lo que diga

Quizás diga “no quiero ir” o exprese miedo, nervios o rechazo. Evita contradecir o minimizar esas emociones con frases como “no pasa nada”, “no es para tanto” o “te va a encantar” sin haber escuchado antes. Validar lo que siente también es acompañar. Puedes destacar lo positivo, pero sin borrar ni ignorar sus emociones.

Alegría, miedo, rechazo, curiosidad… todas tienen cabida. Escuchar sin juzgar ni corregir resulta esencial para que se sienta comprendido/a y acompañado/a.

Comparte tus propias experiencias

Puedes contarle cómo fue tu primer día de colegio o de trabajo, o qué sentiste cuando comenzaste algo nuevo. Saber que tú también pasaste por una situación similar puede ayudarle a comprender que lo que siente forma parte de esos momentos de cambio. Además, compartir estas experiencias crea conexión y construye una historia común.

Hazle saber que estarás, aunque no estés delante

Frases como “voy a estar pensando en ti”, “te espero a la salida”, “te acompaño dentro de tu corazón” o “te espero con un abrazo” pueden generar seguridad emocional. Aunque no estés físicamente a su lado, tu presencia emocional permanece y le recuerda que sigues ahí, segura/o y disponible.

Y si todo esto lo acompañamos con cuentos ¡la guinda del pastel!

Los cuentos son grandes aliados para poner palabras a las emociones, anticipar situaciones y comprender los cambios desde un lenguaje simbólico y cercano. También pueden abrir conversaciones sobre aquello que resulta más difícil expresar.

Consejos que pueden marcar una gran diferencia durante la adaptación al colegio

1. Enséñale el lugar antes del primer día

Si es posible, visita previamente la escuela o el centro. Recorrer el camino que hará habitualmente, ver el edificio, el patio o incluso el aula desde fuera puede reducir la incertidumbre y hacer que el entorno resulte más familiar cuando llegue el momento de empezar.

2. Explícale qué va a hacer allí

Cuéntale de manera sencilla cómo será su día, quién le cuidará y atenderá, cómo se llama su profe o educador/a, qué personal trabaja allí y a quién puede acudir si necesita algo. Poner nombres y rostros a lo desconocido aporta seguridad.

3. Crea una rutina clara con calendario visual

Explícale quién le llevará y recogerá cada día y cuándo sucederá. Poder verlo en un calendario semanal, ya sea mediante dibujos o fotografías, puede ayudarle a ordenar su mundo interno y reducir la incertidumbre.

4. Que sea un momento íntimo

Siempre que sea posible, evita más acompañantes durante ese primer día. Puede convertirse en un momento especial e íntimo entre vosotras/os, sin abuelas/os, hermanas/os pequeñas/os u otras personas.

Y, sobre todo, en la salida regala presencia: abrazos, mirada, piel y calma. Besaros, oleros, abrazaros… lo que ellas/os necesiten. Estad disponibles. Las/os demás ya tendrán ocasión de acompañar otro día.

5. Ponle guiños de conexión

Dependiendo de su edad, puedes preparar pequeñas sorpresas que hagan más llevadero ese momento: dibujarle un beso en la mano, dejar un papelito en el bolsillo o en la bata, incluir una nota o un dibujo en el almuerzo, una cuerdita a modo de pulsera o cualquier pequeño detalle físico que pueda mirar o tocar.

6. Si ha hecho algo incorrecto, no es el momento de hablarlo

Que no te lo cuenten a la salida: existen otros momentos y otras vías.

Puedes pedir al centro que los mensajes negativos no se comuniquen durante la recogida ni delante del niño/a. Hay otras formas y tiempos para hacerlo. La salida debería mantenerse como un espacio seguro de reencuentro.

7. Cada inicio es una oportunidad de crear memoria emocional

Lo que vivan durante estos primeros días puede dejar huella. No es necesario que todo sea perfecto; basta con acompañar desde el amor, la calma y la disponibilidad. Eso es lo que permanecerá.

Porque los comienzos no solo se superan, también se acompañan. Y con ese acompañamiento les estamos diciendo, incluso sin palabras: «Crecerás, pero no estás sola/o. Siempre puedes contar conmigo».

Martina Pérez Oliván

Martina Pérez Oliván es pedagoga, doula e instructora de Hipnoparto. Es especialista en Neurociencias del recién nacido y Neuropedagogía, y especialista en sueño infantil.

Además, da clases en la Universidad Popular de Logroño y se dedica a acompañar a madres y padres, asesorándoles durante el embarazo y la crianza de sus hijos.

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